Jardines (y pepinos) de primavera

No podemos negar que haya cierta malicia en este post. Pero si hay algo que disfrutamos es que actos, debates o declaraciones en las que todo está tan sumamente pactado y medido, salgan al revés de cómo estaban planificados. La realidad se rebela contra nuestro inútil intento por controlarla y con una exuberancia primaveral nos mete en los jardines más insospechados. Efecto máquina de Goldberg, una vez más.

En tales jardines es especialista la prensa y nuestros políticamente correctos políticos. ¿Cómo olvidar las polémicas declaraciones de Arias Cañete acerca de la superioridad intelectual?, ¿Por qué no recordar el tweet de Elena Valenciano llamando feo a un jugador de fútbol que había sufrido un accidente? Nos encanta meternos en jardines para regocijo de crueles espectadores ávidos de caos.

Para muestra de la complicación hemos elegido este video, uno de nuestros preferidos por lo “hortícola” de la equivocación. Más que de “meterse en un jardín” casi convendría hablar de “pisoteo de la huerta entera”. Enseguida lo comprenderéis.

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Goldberg y la parte contratante de la primera parte

Coincidirá mi amigo lector en lo complicado de la parla de la abogacía. Yo, sin ir más lejos, hube de visitar unos meses ha, uno de los despachos del gremio con el fin de realizar una sencilla operación, o, al menos eso es lo que yo creía.

Ufano, seguro de mí mismo tras haber repasado el día anterior mi petición, franqueé la puerta del letrado. Buenos días, señor abogado. Buenos días. El resultado no pudo ser más desolador. Media hora más tarde, sin haber entendido ni papa de la charla abandoné el cuartito. Había ido seguro de mi negocio y treinta minutos después, sudando, salía por la puerta preguntándome incluso que es lo qué me había llevado hasta allí. ¡Lío total!

Si bien, el común de los mortales solemos acusar a los abogados de complejidad en el discurso no es menos cierto que, lamentablemente, esto nos pasa en multitud de ámbitos de la vida cotidiana. Términos especializados, complicadas perífrasis, requiebros en la expresión por no hablar de la desazón en muchas ocasiones por adaptar el lenguaje a nuestro interlocutor acaban por configurar el desaguisado. El lenguaje, herramienta clave en el desarrollo de la humanidad, acaba por cumplir la función contraria para la que fue diseñado; perdernos, frustrarnos y desear, nunca más en la vida, visitar determinados despachos…como el de nuestro amigo abogado.

Goldberg, siempre atento a las complejidades innecesarias, nos recomienda ante todo sencillez, frases cortas y adaptadas a nuestro interlocutor, términos de dominio común. Cuanto mejor y más efectivas serían muchas cosas de llevar estos sencillos consejos a la práctica, ¿o no es verdad?

Os invitamos, pues, a ver este divertido video en el que los Hermanos Marx ponen de manifiesto la necesidad de corregir esta situación. Esperamos que os riáis mucho y, sobre todo, que salgáis un poco más sensibilizados de la importancia de no hacer de nuestro lenguaje otra complicada máquina de Goldberg.