Goldberg y la parte contratante de la primera parte

Coincidirá mi amigo lector en lo complicado de la parla de la abogacía. Yo, sin ir más lejos, hube de visitar unos meses ha, uno de los despachos del gremio con el fin de realizar una sencilla operación, o, al menos eso es lo que yo creía.

Ufano, seguro de mí mismo tras haber repasado el día anterior mi petición, franqueé la puerta del letrado. Buenos días, señor abogado. Buenos días. El resultado no pudo ser más desolador. Media hora más tarde, sin haber entendido ni papa de la charla abandoné el cuartito. Había ido seguro de mi negocio y treinta minutos después, sudando, salía por la puerta preguntándome incluso que es lo qué me había llevado hasta allí. ¡Lío total!

Si bien, el común de los mortales solemos acusar a los abogados de complejidad en el discurso no es menos cierto que, lamentablemente, esto nos pasa en multitud de ámbitos de la vida cotidiana. Términos especializados, complicadas perífrasis, requiebros en la expresión por no hablar de la desazón en muchas ocasiones por adaptar el lenguaje a nuestro interlocutor acaban por configurar el desaguisado. El lenguaje, herramienta clave en el desarrollo de la humanidad, acaba por cumplir la función contraria para la que fue diseñado; perdernos, frustrarnos y desear, nunca más en la vida, visitar determinados despachos…como el de nuestro amigo abogado.

Goldberg, siempre atento a las complejidades innecesarias, nos recomienda ante todo sencillez, frases cortas y adaptadas a nuestro interlocutor, términos de dominio común. Cuanto mejor y más efectivas serían muchas cosas de llevar estos sencillos consejos a la práctica, ¿o no es verdad?

Os invitamos, pues, a ver este divertido video en el que los Hermanos Marx ponen de manifiesto la necesidad de corregir esta situación. Esperamos que os riáis mucho y, sobre todo, que salgáis un poco más sensibilizados de la importancia de no hacer de nuestro lenguaje otra complicada máquina de Goldberg.

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Goldberg y los Goonies

¿Quien no se acuerda de los Goonies?  Ellos parece que si se acordaron de Goldberg en su película. Esta era la complicada máquina que usaban para hacer algo tan sencillo como  abrir la puerta a los  colegas más cotizados de su pandilla. La conocida película de 1985 es una constante Máquina de Goldberg, ya que utilizan numerosas tramas para conseguir el tesoro, ¿aún no lo has visto? Te dejamos una de ellas!! Y los que no la habéis visto ¿se te ocurre alguna más?.